Si hubiera sido la prioridad del otro, si la explicación hubiera sustituido a cualquier disputa, si no se hubiese consentido la distancia... quizas todo hubiese sido diferente. Si se hubiese sabido compartir, si se hubiera sabido vivir la vida del otro, si se hubiese elegido la palabra al silencio... quizás todo hubiese sido diferente. Si el volver a empezar hubiera sido la norma, si el olvido hubiese amparado al daño, si el perdón hubiera suplido al rencor... quizás todo hubiera sido diferente. Si hubiese existido algo de ternura, si el nosotros hubiera sustituido al yo, si la atención llevara al otro, quizás todo hubiera sido diferente... pero no lo fué y no es que todo siga igual es que ya da igual.
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